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WATER CHEFIR: el elixir para una vida larga y sana

Chefir de apa -

Los cristales japoneses, o «kéfir de agua caucásico», son hongos inferiores del grupo Sacharomyces, que crecen y se multiplican rápidamente en medios de cultivo ricos en carbohidratos.

Estos son pequeños cristales transparentes, como gránulos de gelatina blanca. Los cristales japoneses se pueden comprar en línea en las tiendas naturistas.

Se han utilizado durante mucho tiempo en Extremo Oriente, especialmente en Japón y China, y en Europa han sido tomados por terapeutas naturópatas como remedio contra enfermedades debido a sustancias activas, especialmente minerales, vitaminas (B, E y D). y enzimas que actúan como antioxidantes y desintoxicantes.

El líquido en el que crecen es un elixir para la salud.

Estos cristales son parte de la terapia médica tradicional japonesa, con raíces ancestrales en la práctica de los japoneses.

Su eficacia ha sido verificada por las investigaciones de la ciencia médica moderna en nuestro país.

Los cristales – seres vivos – son algas naturales, extraídas por el hombre de las profundidades de los lagos azules de Japón, aclimatadas y puestas al servicio del bien de quienes tienen problemas de salud.

Kéfir de agua

Herramientas necesarias

  • un frasco de vidrio sellado;
  • un colador grande con orificios adecuados de 2/2 mm de ancho;
  • un embudo;
  • una cuchara de plástico, cerámica o madera;
  • una botella de almacenamiento de kéfir, si no se consume en el lugar.

Cualquier contacto de los ingredientes con el metal destruye el cultivo.

Receta para 1 litro de kéfir:

  • 1 l de agua corriente (agua sin cloro)
  • 30 – 40 g de azúcar morena o fructosa (1 cucharada = 20 g)
  • 10-12 pasas u otras frutas confitadas
  • 50 g de cristales (4 cucharadas)

Chefir de apa -

– Lavar bien los cristales con agua.

– Ponga agua corriente y 4 cucharadas de azúcar (fructosa) en el frasco y mezcle hasta que se disuelva.

– Añada con cuidado los cristales, 10-12 pasas o 3-4 piezas de otras frutas (ciruelas, manzanas, membrillos, limón) y cierre bien el frasco.

– El kéfir se puede mantener fermentado a temperatura ambiente durante al menos 12 horas, pero generalmente durante 24 horas, después de lo cual se cuela a través de una gasa colocada en un colador de plástico y se consume inmediatamente o se almacena en botellas cerradas, en el frigorífico.

– Inmediatamente después de colar, los cristales del frasco se enjuagan con un chorro de agua fría (sin cloro). Después de enjuagar, repita el procedimiento anterior.

– Las frutas se reemplazan cada 6-7 días. Cuando el volumen de los cristales se duplica, se debe duplicar la cantidad de agua, azúcar y fruta, si el recipiente lo permite.

Otra opción

El kéfir se prepara como en la receta anterior. El líquido resultante, después de colarlo, se deja fermentar hasta convertirse en vinagre (que depende mucho de la temperatura de la habitación donde se realiza la fermentación). Beber vinagre diluido con agua 1 parte de vinagre y 5 partes de agua filtrada.

Los cristales se pueden guardar en el frigorífico (no en el congelador), en un frasco con tapa hermética, asegurándose de que tengan el doble de azúcar y unas pasas, pero sin agua. Dura 2-3 semanas, hibernando. En el frío no desarrollan cultivos, pero tampoco se multiplican.

El secreto del exito

Consiste en no utilizar vasijas o utensilios de metal, azúcar con impurezas y agua tratada químicamente.

Método de administración

El kéfir de agua se consume como tal, en dosis de 100-200 ml, 3 veces / día, una hora antes de las comidas, durante 3-6 meses. Después de un descanso de 2-3 meses, se puede reanudar la cura.

La gente del Cáucaso solía beber kéfir en lugar de agua cuando eran niños.

Acción terapéutica

El elixir «producido» por estos hongos milagrosos es un buen remedio con propiedades protectoras del hígado, reductoras del colesterol y reguladoras del sistema endocrino. Está indicado en particular en:

  • trastornos hepatobiliares (discinesia, esteatosis hepática, colecistitis)
  • trastornos nerviosos (astenia, neurosis, migrañas)
  • trastornos endocrinos (insuficiencia tiroidea y paratiroidea, pancreatitis)
  • enfermedad cardiovascular (combate la aterosclerosis)
  • anemia
  • astenia
  • trastornos metabólicos, estrés, obesidad, retención de agua
  • úlcera gástrica
  • reumatismo
  • menopausia
  • enfermedades digestivas, renales, respiratorias
  • fortalecer la inmunidad
  • envenenamiento
  • furunculosis
  • Heridas (aplicado externamente, previene infecciones).

Algunos terapeutas también le atribuyen propiedades anticancerígenas.