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SORG: cereal sin gluten de alto valor nutricional

Sorg -

El sorgo ocupa el quinto lugar entre los cultivos de cereales más importantes del mundo, después del trigo, el arroz, el maíz y la cebada.

El sorgo vuelve a ser el centro de atención a medida que crece el interés por los productos sin gluten y no modificados genéticamente.

Este es un excelente sustituto de los cereales, especialmente útil para quienes padecen la enfermedad celíaca u otras formas de intolerancia al gluten.

Existen varios tipos de sorgo, según el propósito de su cultivo. El de la nutrición humana tiene un valor nutricional digno de consideración.

Como se consume

Remoje el sorgo durante 8 horas o toda la noche para descomponer las enzimas y facilitar su digestión.

Luego hiérvelo en tres veces más agua durante una hora o hasta que hierva. Se puede comer entero, especialmente agregándolo a ensaladas, o se puede cocinar como el arroz.

Molido en forma de harina, el sorgo se puede utilizar como ingrediente básico en la preparación de alimentos extremadamente populares, como pasteles, pan, pasta, tapas de pizza, etc.

Tiene un alto valor nutricional.

Una taza (192 gramos) de sorgo contiene la asombrosa cantidad de 22 gramos de proteína. La dosis diaria recomendada de proteína para las mujeres es de 46 gramos y para los hombres, de 56 gramos. El sorgo aporta el 43% de la dosis diaria de proteína.

Fuente de fibra dietética

Una ración de sorgo aporta el 48% de la ingesta diaria recomendada de fibra. La fibra dietética ayuda a que el sistema digestivo funcione correctamente, previniendo problemas digestivos.

Previene el cáncer

La amplia variedad de fitoquímicos beneficiosos del sorgo (taninos, ácidos fenólicos, antocianinas, fitoesteroles y policosanoles) actúan como antioxidantes en el organismo.

El sorgo es cólera con un riesgo reducido de algunas formas de cáncer del tracto digestivo (cáncer de colon o cáncer de esófago).

Previene la anemia

El sorgo aporta el 47% de las necesidades diarias de hierro, que protege al organismo contra la anemia.

Una cantidad adecuada de hierro y cobre promueve la producción de glóbulos rojos, aumenta la circulación sanguínea, promueve el crecimiento del cabello y aumenta los niveles de energía.

Protege el cerebro

El sorgo aporta el 55% de la dosis diaria de fósforo, fundamental para el óptimo funcionamiento del cerebro y los neurotransmisores.

La deficiencia de fósforo se asocia con una disminución de la fuerza cognitiva y trastornos neurodegenerativos relacionados con la edad, como la demencia y la enfermedad de Alzheimer.

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Reduce el colesterol «malo»

El alto contenido de fibra de los granos de sorgo ayuda a reducir el nivel de colesterol «malo» (LDL), contribuyendo así a la salud del corazón. Previene infartos, aterosclerosis y accidentes cerebrovasculares.

Regula los niveles de glucosa e insulina.

La alta cantidad de tanino en los granos de sorgo restringe la absorción de almidón por parte del cuerpo, regulando así los niveles de glucosa e insulina.

El sorgo elimina los aumentos bruscos de glucosa en sangre y previene la aparición del shock diabético en los diabéticos (tiene un índice glucémico bajo).

Tiene efectos antiinflamatorios.

Los compuestos polifenólicos del sorgo tienen efectos antiinflamatorios, según investigadores de la Universidad de Georgia.

Ayuda a la glándula tiroides.

El sorgo es rico en manganeso (100 g de sorgo proporcionan el 76% de la dosis diaria requerida). El manganeso es un componente vital de la tiroxina, una hormona esencial en la glándula tiroides, que promueve su correcto funcionamiento.

El buen funcionamiento de la glándula tiroides favorece la eliminación de los kilos de más, reduce el apetito y equilibra el metabolismo.

Apoya el sistema esquelético

El sorgo contiene magnesio (46% de la dosis diaria requerida por 100 g) que ayuda a mantener el nivel óptimo de calcio al aumentar la absorción de calcio en el cuerpo.

El magnesio y el calcio son esenciales para el desarrollo del tejido óseo y para acelerar el proceso de curación de los huesos en los ancianos.